sabato, Luglio 4

Venganza española contra Jordi Cuixart Mientras los presos políticos catalanes pasan el confinamiento en la cárcel, el coronavirus se lleva a un siniestro torturador franquista colmado de medallas

0

La pandemia está siendo una dura prueba para todo el mundo; pero por culpa del Tribunal Supremo español está siendo especialmente cruel para Jordi Cuixart, Presidente de Òmium Cultural, condenado a nueve años de prisión por un supuesto delito de sedición por haber convocado una manifestación de protesta contra un absurdo registro a una sede del gobierno catalán.
El Tribunal Supremo se ha asegurado, mediante coacciones a los funcionarios de los centros penitenciarios, que Cuixart y los demás presos políticos catalanes no puedan pasar el confinamiento en su domicilio, derecho que sí se ha concedido a la mayoría de presos comunes. Jordi Cuixart, que debiera ser un claro candidato al Premio Nobel de la Paz (siempre se ha declarado, antes que nada, militante de la no violencia), lleva dos meses sin ver a sus hijos, uno de ellos un bebé. En parecidas circunstancias se encuentran dos entrañables abuelas, Carme Forcadell, ex presidenta del Parlamento Catalán, y Dolors Bassa, ex consejera del gobierno de Carles Puigdemont, y seis honorables y pacifistas servidores públicos más.

En contraste con la crueldad ejercida contra Jordi Cuixart, tuvo una plácida jubilación Juan Antonio González Pacheco, más conocido como ‘Willy el Niño’, fallecido esta semana por el coronavirus.
Willy el Niño había sido uno de los más destacados torturadores de la policía franquista, particularmente temido por los antifascistas que luchaban contra el régimen del general Franco. Era conocido por la saña con que pegaba a los detenidos en las dependencias de la Dirección General de Seguridad de Madrid. Formaba parte de la Brigada Político-Social, la que perseguía, detenía y torturaba a comunistas y separatistas, sobre todo entre 1969 y 1975.

Que una dictadura militar como la de Franco contratase policías especialistas en detener y pegar a comunistas y separatistas no es sorprendente. Lo que es más difícil de entender es que, ya en democracia, un personaje tan sádico como Willy el Niño pudiera acogerse a la Ley de Amnistía de 1977; y lo que resulta escandaloso es que fuese premiado con condecoraciones y retribuciones vitalicias, la última en 1982, con un gobierno de mayoría absolutasocialista’ en las Cortes. El mismo Senado que aprobó su condecoración se negó a hacer pública su hoja de servicios, es decir, la lista de sus fechorías. Hoy sigue sin haber sido publicada.

El Niño’ fue objeto de denuncias en el extranjero, pero la Audiencia Nacional española siempre rechazó su extradición.
La
Audiencia Nacional, creada en 1977, ocupó el mismo edificio, tuvo las mismas funciones y fue dirigida por los mismos funcionarios que habían formado parte del Tribunal del Orden Público y su perversa Brigada Político Social, encargados de perseguir a los críticos con el régimen de Franco.
La última hazaña de la Audiencia Nacional fue acusar de rebelión a los políticos que organizaron el referéndum de Catalunya y pedir(sin éxito) la extradición del Honorable Presidente Puigdemont, residente en Bélgica y miembro del Parlamento Europeo.

El ‘sottogoverno’, los aparatos del Estado que controlaban la Policía, los jueces y los altos funcionarios en tiempos de Franco, tuvieron inmunidad durante la transición. El espíritu de estesottogovernoperdura: también fueron condecorados y recompensados los policías que el 1 de octubre de 2017 estuvieron repartiendo palizas a los ciudadanos de Catalunya que fueron a votar en el Referéndum de Autodeterminación.

Los organizadores de este referéndum siguen en el exilio o en la cárcel , compartiendo prisión con Jordi Cuixart. Encarcelados y confinados, soportan estoica i dignamente la venganza del Estado español, capaz de amnistiar y premiar a torturadores franquistas e incapaz de amnistiar a demócratas republicanos inocentes si son independentistas.

L’informazione che non paghi per avere, qualcuno paga perché Ti venga data.

Hai mai trovato qualcuno che ti paga la retta dell’asilo di tuo figlio? O le bollette di gas, luce, telefono? Io no. Chiediti perché c’è, invece, chi ti paga il costo di produzione dell'Informazione che consumi.

Un’informazione che altri pagano perché ti venga data: non è sotto il Tuo controllo, è potenzialmente inquinata, non è tracciata, non è garantita, e, alla fine, non è Informazione, è pubblicità o, peggio, imbonimento.

L’Informazione deve tornare sotto il controllo del Lettore.
Pagare il costo di produzione dell’informazione è un Tuo diritto.
"L’Indro" vuole che il Lettore si riappropri del diritto di conoscere, del diritto all’informazione, del diritto di pagare l’informazione che consuma.

Pagare il costo di produzione dell’informazione, dobbiamo esserne consapevoli, è un diritto. E’ il solo modo per accedere a informazione di qualità e al controllo diretto della qualità che ci entra dentro.

In molti ti chiedono di donare per sostenerli.

Noi no.

Non ti chiediamo di donare, ti chiediamo di pretendere che i giornalisti di questa testata siano al Tuo servizio, che ti servano Informazione.

Se, come noi, credi che l’informazione che consumiamo è alla base della salute del nostro futuro, allora entra.

Entra nel club L'Indro con la nostra Membership

Commenti

Condividi.

Sull'autore

Docente della Universitat de Vic, Departament d'Economia i Empresa