martedì, Ottobre 27

Torra: España en Cataluña pisotea la democracia El Tribunal Supremo español destituye al presidente de Cataluña por una pancarta reivindicando la libertad de los presos políticos

0

La noticia no ha cogido a nadie por sorpresa. Eso dije. La deriva autoritaria de los altos tribunales españoles ya hace tiempo que dura. Lo suyo no es el derecho, sino la arrogancia y la prepotencia. Saben que tienen el Rey a su lado, no en vano Felipe VI recibió de su padre Juan Carlos I (prófugo de la justicia, acusado por la fiscalía suiza de corrupción, presuntamente residente en los Emiratos Árabes) el encargo de velar por la unidad de España. En la apertura del año judicial, celebrado el pasado viernes en Barcelona, el acto se cerró con un cuartelero ‘Viva el Rey!’ coreado por un puñado de jueces con vocación mesiánica.
Los objetivos de la cúpula judicial son claros: garantizar la integridad territorial, salvar la maltrecha monarquía y afianzar Madrid como punto neurálgico de todo el poder político y económico de España.
Su apuesta no puede salir bien: la gestión sanitaria del gobierno de la capital es caótica: Madrid es ahora mismo el principal foco de la Covid-19 de Europa. Los anteriores gobiernos acumulan montones de casos de corrupción. La imagen que el poder judicial está dando en Europa es lamentable: connivencia total con los partidos de derechas para proteger la impunidad al rey,tolerancia hasta la prevaricación para no castigar la corrupción del PP y sabotaje sistemático a la democracia en Cataluña.

Desde el 2017, el PP y los altos tribunales no han respetado ni uno solo de los resultados electorales de Cataluña. En octubre de 2017, el gobierno español, con el apoyo de Las Cortes,destituyó todo el gobierno catalán por haber promovido la autodeterminación, y la administración catalana fue intervenida. El presidente español convocó elecciones en Cataluña no tenía competencias para hacerlo-, que se celebraron en diciembre de 2017. Las fuerzas favorables a la independencia volvieron a ser mayoritarias.
En
enero de 2018, el Parlamento pretendía investir presidente a Carles Puigdemont; como que éste se había acogido a la justicia belga porque sus derechos en España no habrían sido respetados (los consejeros que se habían quedado en España ya estaban en prisión preventiva), el Tribunal Constitucional impidió su investidura.
Se propuso entonces un
segundo candidato: Jordi Sánchez, también en prisión preventiva. Los tribunales lo volvieron a impedir, negándole el permiso para salir de la cárcel.
El
tercer candidato, Jordi Turull, en medio del debate de investidura fue citado a declarar ante la Audiencia Nacional, en Madrid; ya no pudo volver al Parlamento; se le aplicó la prisión incondicional sin fianza.
Cuarto candidato: Quim Torra. Este sí, como que no había formado parte del anterior gobierno, pudo ser investido.
Desde el primer momento fue víctima de las maledicencias más infames.
Los medios españoles y los partidos de derechas orquestaron una brutal campaña para deshumanizarlo y hacer de él una absurda caricatura. El señor Torra es unpresidente digno. Siempre mostró su apoyo a los presos políticos. Reclamaba su libertad con una pancarta que hizo colgar en la fachada del Palacio del Gobierno, en Barcelona: ‘Llibertat presos polítics’. A raíz de unas elecciones locales,la Junta Electoral Central le mandó retirar la pancarta. No tenía porque hacerlo: la Junta Electoral no era órgano competente ni superior para darle órdenes, como argumentó magistralmente su abogado, Gonzalo Boye.

Su decisión fue recurrida ante el Tribunal Supremo. Ayer llegó su condena: inhabilitaciónpara cargo público durante un año y medio.

La lista de los presidentes o candidatos a presidente de Cataluña surgidos del sufragio universal que no han podido completar el mandato de las urnas es muy larga. El Estado español ha querido alterar en los tribunales la voluntad del pueblo de Cataluña. No han tenido escrúpulos en utilizar los medios más ruines: desde Companys, fusilado por Franco, hasta Torra, inhabilitado por una pancarta, los presidentes inhabilitados, exiliados o encarcelados ya no se pueden contar con los dedos de una mano.

La credibilidad democrática de España quedará maltrecha: el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos acabarán revocando estas sentencias, como ya hicieron con las que condenaban a los vascos Juan María Atutxa y Arnaldo Otegui. Pero de momento, los hombres y mujeres que los catalanes hemos elegido para gobernarnos han sido todos destituidos.
El estado español haciendo amigos dentro y fuera de su territorio. Cataluña es la próxima colonia que perderá

L’informazione che non paghi per avere, qualcuno paga perché Ti venga data.

Hai mai trovato qualcuno che ti paga la retta dell’asilo di tuo figlio? O le bollette di gas, luce, telefono? Io no. Chiediti perché c’è, invece, chi ti paga il costo di produzione dell'Informazione che consumi.

Un’informazione che altri pagano perché ti venga data: non è sotto il Tuo controllo, è potenzialmente inquinata, non è tracciata, non è garantita, e, alla fine, non è Informazione, è pubblicità o, peggio, imbonimento.

L’Informazione deve tornare sotto il controllo del Lettore.
Pagare il costo di produzione dell’informazione è un Tuo diritto.
"L’Indro" vuole che il Lettore si riappropri del diritto di conoscere, del diritto all’informazione, del diritto di pagare l’informazione che consuma.

Pagare il costo di produzione dell’informazione, dobbiamo esserne consapevoli, è un diritto. E’ il solo modo per accedere a informazione di qualità e al controllo diretto della qualità che ci entra dentro.

In molti ti chiedono di donare per sostenerli.

Noi no.

Non ti chiediamo di donare, ti chiediamo di pretendere che i giornalisti di questa testata siano al Tuo servizio, che ti servano Informazione.

Se, come noi, credi che l’informazione che consumiamo è alla base della salute del nostro futuro, allora entra.

Entra nel club L'Indro con la nostra Membership

Commenti

Condividi.

Sull'autore

Docente della Universitat de Vic, Departament d'Economia i Empresa