domenica, Luglio 5

La cuarentena planificada es el arma secreta de Argentina contra el coronavirus Así es como Argentina ha contenido, por el momento, la pandemia del coronavirus. La cuarentena, junto con la colaboración entre instituciones nacionales y regionales, mantuvo la pandemia controlada, pero la lucha continúa

0

Al día de hoy (11/05/2020), Argentina tiene 6278 infectados por coronavirus, 314 muertos y 1837 recuperados. Los casos activos son 4127. Dentro de América Latina y el Caribe, se posiciona por detrás de Brasil, Ecuador, Perú, Chile, México, y Colombia tanto en cantidad de infectados como fallecidos.  

Más allá de la comparación con otros países- siempre teñida de cierta controversia en tanto que se registran diferencias en la cantidad total de testeos, cantidad de población, densidad poblacional, y etapas epidemiológica- existe un indicador incuestionable que permite establecer de forma fiable como el gobierno argentino ha logrado, por el momento, su principal objetivo: achatar la curva de contagios.

En el siguiente gráfico se puede ver con claridad como a medida que empezó a circular el virus, la cuarentena implementada logró extender la cantidad de días en los que se duplica la cantidad de casos:

Fuente: Jorge Aliaga: https://twitter.com/jorgeluisaliaga/status/1258554011973804033/photo/1

Desde que se descubrieron los primeros casos, a principios de Marzo, el tiempo de duplicación de los casos era de aproximadamente 3 días. A partir de que se estableció la cuarentena el 20 de Marzo, el tiempo de duplicación de casos a nivel nacional se fue extendiendo, hasta alcanzar los 21 días, en la actualidad. En los últimos días, se registró una baja, producto del incremento de casos en los barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires.

Dado que la pandemia muestra un comportamiento diferente de acuerdo a la localidad, los números de la región de la Ciudad de Buenos Aires que es la zona con más circulación del virus son un tanto diferente al resto del país, alcanzando los 15 días de duplicación de casos. Es decir, en el peor lugar del país, donde existe con mayor profundidad la transmisión comunitaria, se ha logrado incluso reducir el tiempo de duplicación también, aunque en una menor proporción.

Preocupa también la situación de la Provincia de Buenos Aires, sobretodo de las localidades cercanas a la Ciudad de Buenos Aires que conforman lo que se denomina: Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Allí radica el principal foco de contagios en Argentina, por lo que el destino del manejo de la pandemia se juega principalmente en estos territorios.

¿Cómo es que Argentina ha logrado contener- por el momento- el brote de coronavirus que azota al mundo?

No existe una sola causa que explique estos resultados, pero se pueden identificar al menos cuatro claves del éxito provisorio argentino:

Un régimen de cuarentena estricto aplicado a tiempo

La confirmación de que se estaría logrando achatar la curva, nos permite además realizar un ejercicio de simulación de que hubiera pasado si no se hubiera aplicado el régimen de cuarentena estricta, decretado el 20 de Marzo. En el siguiente gráfico, se puede ver cuál hubiera sido la evolución de casos sin cuarentena y cuál es la evolución real de casos, dado que se aplicó la cuarentena:

Fuente: Jorge Aliaga https://twitter.com/jorgeluisaliaga/status/1258553987525206016/photo/

Por supuesto que al aplicar la cuarentena, los casos disminuyen. Ese ha sido el comportamiento de la pandemia en todos los países del mundo. El punto clave en el caso argentino, es que se tomó esta decisión a tiempo, con muy pocos casos detectados, menos de 200 para ser exactos. El hecho de observar lo que sucedía en Italia y España, colaboró para tomar la situación con extrema seriedad y responsabilidad. A sabiendas de que el sistema de salud argentino se encuentra mucho menos preparado que el europeo para manejar una situación de contagio masivo. 

Desde que se confirmó el primer caso, el 3 de Marzo, el gobierno argentino tomó la situación con preocupación, convocó a los expertos y determinó un camino a seguir en base a sus recomendaciones. Diez días después, suspendió las clases en todos los niveles, cerró las fronteras, sugirió el distanciamiento social, y prohibió los eventos masivos. En ese entonces, todos los casos eran importados y no se registraba circulación comunitaria.

Un buen punto de comparación para saber cuán oportuno fue el decreto de cuarentena obligatoria, es el que realizó el investigador argentino Fabrizio Politano, quien vive en el Estado de Connecticut en Estados Unidos y comparó a este caso con el de Argentina. La razón de esta comparación es muy concreta: su primer caso registrado coincide con Argentina. Sin embargo, en el caso de Connecticut el régimen de cuarentena no se aplicó ni al mismo tiempo ni de la misma forma que Argentina. Mientras que en Argentina la cuarentena es obligatoria y en sus inicios, su control fue extremadamente riguroso, en el caso de Connecticut la cuarentena fue bastante más flexible.

En el siguiente gráfico se pueden ver los resultados obtenidos en un caso y en otro:     

Fuente: Fabrizio Politano: https://twitter.com/fpolitano/status/1258571838839496704/photo/1

La aplicación oportuna y estricta de la cuarentena, es sin dudas, la principal clave del éxito provisorio del caso argentino. No sólo por el control de su cumplimiento (aplicación de multas, retención de vehículos, mensaje duro y claro por parte de las autoridades, etc.) sino por el fuerte acatamiento por parte de la población. Más allá de algunos casos aislados de incumplimiento, la mayoría de la población respeto la medida. Por ejemplo, en lo que refiere al uso del transporte público que constituye uno de los focos principales de contagio, en la Ciudad de Buenos Aires durante la aplicación de la cuarentena se registró un uso del subterraneo por debajo del 96% de lo habitual, un 90% para el caso de los trenes y un 70% para los buses. El tráfico vehicular también se encuentra un 50% por debajo del uso habitual en la ciudad, con picos de circulación incluso mucho más bajos los primeros días de cuarentena.  

Coordinación y articulación entre los distintos niveles de gobierno

Desde el comienzo de la pandemia en argentina, cuando llegaron los primeros casos importados, el gobierno nacional, conducido por el presidente Alberto Fernández, convocó a todos los gobernadores e intendentes para trabajar de manera conjunta. Oficialistas y opositores.

A diferencia de otros países como Estados Unidos o Brasil, en los cuales se generó una fricción entre el gobierno central y las diferentes provincias o regiones, en torno al manejo de la pandemia, en las que se vieron posiciones muy disímiles- mientras el gobierno central no quería aplicar una cuarentena, los Estados presionaban o aplicaban de forma unilateral medidas de este tipo- en el caso argentino, sucedió todo lo contrario: hubo un consenso absoluto en aplicar un régimen de cuarentena obligatoria en todo el territorio nacional.

Este consenso permitió que se generará un contexto permeable para la colaboración y articulación entre los distintos niveles de gobierno: nación, provincia y municipio. La cooperación interjurisdiccional constituye un elemento clave cuando se tiene que coordinar medidas de control del cumplimiento de la cuarentena, asistencia social, distribución de alimentos, control de la movilidad urbana e interurbana, entre otras áreas de intervención. Lograr que el virus no circule dentro del país constituye una medida esencial para evitar que los focos se expandan por todo el territorio. Para lograrlo se requiere cerrar las fronteras externas e internas, medida que requiere de la cooperación y articulación entre todos los niveles territoriales de gobierno.  

Más del 60% de los casos positivos de COVID-19 se registran en la región del AMBA que incluye a la Ciudad de Buenos Aires y su conurbano. Esa cifra ha trepado a más del 80% si se considera la última semana. Se trata de un área no tan extensa en términos territoriales y donde viven más de 14 millones de personas, lo que le otorga complejidad en términos de densidad poblacional. Este territorio aglutina a diferentes niveles territoriales de gobierno. Por un lado, la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires que tiene estatus de Provincia, y por el otro lado más de cuarenta municipios distribuidos alrededor de la Ciudad de Buenos Aires diferenciados en tres anillos urbanos. Si bien el gobernador de la Provincia de Buenos Aires y el presidente Alberto Fernández forman parte de la misma coalición de gobierno, el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires integra otro espacio político y muchos municipios también. El éxito en la articulación y trabajo conjunto, dejando de lado las diferencias políticas, fue otra de las clave del éxito provisorio.

Se evidenció un notorio contraste entre los opositores con responsabilidades de gestión pública en la actualidad y aquellos que ocupan bancas en el Congreso o simplemente formaron parte del anterior gobierno de Mauricio Macri pero actualmente no tiene ningún cargo público. En el caso argentino se estaría aplicando a la perfección el “teorema de Baglini” que señala que cuanto más cerca se está del poder, más moderado es el posicionamiento político.  

El último mensaje presidencial que confirmó el pase a la cuarta etapa de la cuarentena en todo el territorio nacional, salvo en la región de AMBA, constituye un fiel reflejo de este esquema de cooperación interjurisdiccional permanente. Al lado del Presidente, se sentó el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, lo que demuestra la voluntad política de trabajar en conjunto allí donde la circulación del virus se torna más problemática.  

El comité de expertos como un actor protagónico      

Desde que se detectó el primer caso positivo en Argentina, el 3 de Marzo, el gobierno nacional, a través del Ministerio de Salud,  decidió conformar una mesa de expertos compuesta por infectólogos, epidemiólogos, y virólogos de gran prestigio. El objetivo fue diseñar un plan de cuarentena, compuesto por distintas etapas, para intentar “achatar” la curva de contagios, es decir, enlentecer el ritmo de contagios para preparar al sistema de salud. En una primera etapa, la cuarentena tiene que ser muy estricta y evitar al máximo posible la circulación a nivel nacional, una segunda etapa donde comienza a realizarse algunas aperturas de las llamadas actividades esenciales, una tercera etapa en la cual se focaliza en determinadas regiones del país, y una cuarta etapa de mayor apertura para las localidades y provincias que no registran nuevos casos. Para pasar de una etapa a la otra se requiere prestar extrema atención al número de casos y fallecidos, así como también al tiempo de duplicación de casos y el ratio de contagio existente (tiene que tender a reducirse, en lo posible por debajo de 1).  

La mesa de expertos permitió tener una visión más amplia y completa que la que podría haber proporcionado de forma individual, el Ministro de Salud, Ginés González García. Disponer de una variedad de opiniones, todas fundadas en la evidencia científica y médica, colaboró para tomar decisiones que priorizan aminorar el daño de la pandemia sobre la salud, antes que otros aspectos como la actividad económica. Es precisamente la comunidad científica la que se encarga de estudiar y analizar la evidencia que circula por todo el mundo, y por ende, producir recomendaciones sobre la base de esa evidencia.  

Otra de las ventajas de contar con un comité de expertos es la legitimidad de las medidas implementadas. Cuando las decisiones que se toman, consideran la visión de la comunidad científica y médica, existe una mayor probabilidad de que sean bien aceptadas, valoradas y respetadas por la ciudadanía.  

Un programa de asistencia social y económica inmediato

En simultáneo a la implementación de la cuarentena en todo el territorio nacional, el gobierno lanzó algunas iniciativas para paliar la situación social y económica de la población. En términos socioeconómicos, Argentina se encuentra en “terapia intensiva” desde el 2018, por lo menos. Sin embargo, apenas se decretó la cuarentena, se implementaron varias medidas de contención social y económica. En un país con 40% de pobreza y una nivel muy elevado de informalidad, sólo es posible aplicar una cuarentena estricta, si el Estado acompaña con medidas de asistencia alimentaria, social, educativa, etc.

En primer lugar, se lanzó el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para garantizar un ingreso básico a los trabajadores informales, empleadas domésticas, y monotributistas de la primera categoría. Se trata de los trabajadores con ingresos por debajo de la canasta básica, que suelen trabajar en la economía informal: vendedores ambulantes, cuentapropistas, empleadas domésticas, etc. El IFE cubre un 60% del Salario Mínimo Vital y Móvil y no resulta excluyente con otras prestaciones sociales como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar. Desde que se implementó esta medida, resultaron beneficiados más de 7 millones de personas.

Además de este ingreso provisto por única vez mientras dure la cuarentena, se incrementaron los montos de otras prestaciones sociales como el seguro de desempleo, la AUH, y la tarjeta Alimentar que otorga fondos para la compra de alimentos en el caso específico de los sectores sociales más vulnerables. También se otorgaron bolsones de comida en los barrios populares para garantizar la alimentación de la población que vive el día a día.

En segundo lugar, se tomaron dos medidas tendientes a evitar los despidos de los trabajadores y garantizar la subsistencia de las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes). Por un lado, el Banco Central inyectó pesos en los bancos para que estos puedan otorgar un crédito con 24% de interés a las Pymes para que puedan pagar los sueldos de los trabajadores en los meses de inactividad. Vale aclarar que en Argentina la inflación anual puede rondar el 50%, y por ende un crédito con esa tasa se encuentra muy por debajo de lo que otorga el mercado. Por otro lado, el Estado se va a hacer cargo del pago del 50% del sueldo de los trabajadores hasta un tope de dos salarios mínimos. Esta medida, sumada al decreto que prohíbe los despidos, busca evitar que se dispare el desempleo y preservar la capacidad instalada y el know how de las empresas para cuando la situación se normalice un poco.

Más allá de las complicaciones en la implementación de estas medidas, los despidos y suspensiones registrados en algunas empresas, lo cierto es que el Estado intervino fuertemente para contener un posible estallido social, incompatible con cualquier estrategia de cuarentena, y por el momento lo está logrando.  

¿Todo lo sólido se desvanece en el aire?

Como bien indicó el consultor más importante que tiene el gobierno, el Doctor Pedro Cahn, la cuarentena es víctima de su propio éxito. En este último tiempo, se están observando cada vez más presiones económicas y mediáticas para abrir y flexibilizar lo más rápido posible la cuarentena. Precisamente, se escudan en la baja cantidad de casos y fallecidos y la imposibilidad de preservar en el tiempo el aislamiento. Pero, los números actuales se desprenden precisamente de la cuarentena. Si la situación se encuentra controlada, es gracias a la cuarentena y no pese a ella. Activar la economía de un día para otro, podría echar por la borda todo el esfuerzo realizado.

Por el momento, el Presidente se muestra convencido de silenciar estas voces: “No me van a torcer el brazo”. Utiliza a menudo el caso de Suecia como ejemplo negativo, en comparación a sus vecinos escandinavos. Allí se abrió la economía, se multiplicaron los casos y muertos, y la economía no repunta. No es la cuarentena la culpable del desastre económico, sino la pandemia. El daño económico es irreversible en el corto plazo, no así las vidas que se puedan salvar.  

El mayor desafío argentino se concentra en contener la dinámica de contagios en los barrios populares de la región de AMBA. En los últimos días, se observó una gran cantidad de contagios y lo que resulta aún más preocupante, un ratio de contagio mucho mayor al promedio nacional. En estos asentamientos, los casos se duplican en promedio cada cinco días. Para atender esta situación se requiere incrementar el nivel de testeo para detectar los casos, un rastrillaje muy preciso e intensivo para “ir a buscar los casos” y no esperar a que se manifiesten, y por último, garantizar el aislamiento de los infectados. Esto último resulta lo más complicado en barrios donde impera el hacinamiento y la imposibilidad de mantener el distanciamiento social. La presencia del Estado será decisiva para garantizar esta posibilidad. Rastrillar, testear y aislar es la tarea más urgente. Ir casa por casa, si es necesario.

Todo lo que se mostró sólido hasta el momento, puede desvanecerse si no se continúa el trabajo interjurisdiccional y multisectorial; el control y cumplimiento del distanciamiento social y las medidas de prevención, como el lavado de manos y uso del tapabocas a medida que se va flexibilizando la cuarentena; y, en simultáneo, la aplicación en tiempo y forma de las medidas de contención económica y social.

El virus llegó para quedarse. La vacuna podrá demorar unos cuantos meses en llegar, según las visiones más optimistas. No disponemos de otra estrategia más exitosa que construir una nueva normalidad. La nueva normalidad consta de abrir o cerrar la cuarentena, todas las veces que sea necesario, para evitar que los contagios aumenten a un nivel que el sistema de salud no pueda tolerar. POR AHORA, está funcionando.  

 

 

L’informazione che non paghi per avere, qualcuno paga perché Ti venga data.

Hai mai trovato qualcuno che ti paga la retta dell’asilo di tuo figlio? O le bollette di gas, luce, telefono? Io no. Chiediti perché c’è, invece, chi ti paga il costo di produzione dell'Informazione che consumi.

Un’informazione che altri pagano perché ti venga data: non è sotto il Tuo controllo, è potenzialmente inquinata, non è tracciata, non è garantita, e, alla fine, non è Informazione, è pubblicità o, peggio, imbonimento.

L’Informazione deve tornare sotto il controllo del Lettore.
Pagare il costo di produzione dell’informazione è un Tuo diritto.
"L’Indro" vuole che il Lettore si riappropri del diritto di conoscere, del diritto all’informazione, del diritto di pagare l’informazione che consuma.

Pagare il costo di produzione dell’informazione, dobbiamo esserne consapevoli, è un diritto. E’ il solo modo per accedere a informazione di qualità e al controllo diretto della qualità che ci entra dentro.

In molti ti chiedono di donare per sostenerli.

Noi no.

Non ti chiediamo di donare, ti chiediamo di pretendere che i giornalisti di questa testata siano al Tuo servizio, che ti servano Informazione.

Se, come noi, credi che l’informazione che consumiamo è alla base della salute del nostro futuro, allora entra.

Entra nel club L'Indro con la nostra Membership

Commenti

Condividi.

Sull'autore

Patricio Feldman è laureato in Scienze Politiche presso la Facoltà di Scienze Sociali dell'Università di Buenos Aires (FSOC-UBA), Master in Processi di integrazione regionale con specializzazione in Mercosur presso la Facoltà di Scienze Economiche dell'UBA (FCE -UBA) e Dottore in Scienze sociali della stessa istituzione. Membro post-dottorato presso il Consiglio nazionale per la ricerca scientifica e tecnica (CONICET) e membro del programma di ricerca sulla società dell'informazione presso l'Istituto di ricerca Gino Germani (IIGG). Professore a contratto di Economia internazionale presso la Facoltà di Scienze economiche dell'Università del Salvador (USAL) e il corso ‘Società dell'informazione e della conoscenza’ presso l'Università Pontificia Bolivariana (UPB)