sabato, Ottobre 24

España: ¡Que vengan los hombres de negro! Se comprende que la Unión Europea quiera fiscalizar las donaciones a países como España. Que vengan los hombres de negro a supervisar lo que pasa en España

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De acuerdo con el plan aprobado, Italia y España serán los países más beneficiados con el repartode los préstamos y las ayudas que la U.E. concederá a los países más afectados por el Covid19. Holanda y otros países nórdicos han mostrado sus reticencias, poco dispuestos a rescatar, una vez más, los Países del Sur.

En todo caso, no se puede poner en el mismo saco a Italia y a España. Si se hace el balance entre las cantidades aportadas y las recibidas de la U.E. por cada país entre 2000 y 2018, según cifras de Eurostat, resulta que Italia ha sido un contribuyente neto (31.709 millones € pagados) y España un receptor neto (70.867 millones € cobrados).

De acuerdo con el plan de reconstrucción, España recibirá 72.000 millones más. Lejos de mostrar el natural agradecimiento, la parte española en la negociación ha criticado la poca solidaridad de los Países del norte y ha pronunciado palabras altisonantes contra Mark Rutte, el primer ministro holandés, por su resistencia a dar más dinero. Es para sentir vergüenza ajena: más habría valido dar las gracias, aplaudir la decisión y tratar de aprender cómo se gestiona un país sin despilfarrar el dinero público.

Probablemente, ese dinero no servirá para evitar una caída drástica del PIB ni para reducir la inmensa deuda pública del estado español. Esnormal que los holandeses, y en general cualquier contribuyente europeo, se pregunten en qué se gasta tanto dinero el Gobierno de España.

Que vengan. Que vean los centenares de quilómetros de autopistas que atraviesan los desiertos de la Meseta, sin vehículos que los transiten; que se rasguen las vestiduras viendo líneas de tren de alta velocidad sin pasajeros, o estaciones donde nadie sube ni baja del tren, construidas por empresas que consiguieron los contratos a cambio de comisiones ilegales. Que cuenten los tanques comprados por si un día los necesitan para invadir Catalunya. Que calculen el coste de tener varias unidades de la policía ocupadas en redactar y filtrar a la prensa informes falsos incriminando políticos catalanes; que no se olviden de sumar las subvenciones pagadas a los periódicos que publican las filtraciones sin comprobar su veracidad; que hagan una estimación del coste de desplegar ocho mil agentes por tierras catalanas para intentar impedir un referéndum de autodeterminación y perseguir con un helicóptero el presidente Carles Puigdemont durante semanas, para intimidarlo y privarle de ejercer sus derechos. Que sumen los honorarios de los magistrados de toda una sala del Tribunal Supremo que durante más de un año ha estado ocupada instruyendo un sumario, haciendo una farsa de juicio y redactando una sentencia vergonzante y con evidentes errores para enviar a la cárcel los consejeros catalanes que organizaron el referéndum. Que no se olviden de contar el tiempo ocupado en intimidar a los funcionarios de prisión para asegurarse que los presos políticos no podían salir ni como medida de seguridad contra el Covid. Que no dejen de sumar las dietas por desplazamientos cobradas por congresistas y senadores, percibidas incluso cuando estaban confinados; ni los honorarios de los magistrados del Tribunal Constitucional, que se dedican casi en exclusiva a torpedear las leyes sociales elaboradas por el Parlament de Catalunya y a amenazar de inhabilitación a sus diputados; que incorporen el dinero defraudado a hacienda por el PP y el PSOE, que llevan cuarenta años relevándose en el gobierno y tienen decenas de causas abiertas por corrupción. Y por supuesto, que calculen el dinero defraudado por el Rey Emético de España, y cuanto costará pagar la seguridad del monarca que está de vacaciones en los Emiratos Árabes.

Los trabajadores, los autónomos y los pequeños empresarios no tienen la culpa. Ellos están pasando graves dificultades y agradecerán cualquier ayuda. Pero si las ayudas las va a gestionar el gobierno español, mal asunto.
Europa haría bien en condicionar los pagos al desmantelamiento de todos los aparatos del Estado que representan la perpetuación extemporánea del franquismo más corrupto, empezando por la Monarquía y continuando por la Audiencia Nacional, los órganos directores del poder judicial, la policía y el ejército.

Que vengan los hombres de negro a supervisar lo que pasa en España, que nos harán un favor.

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Sull'autore

Docente della Universitat de Vic, Departament d'Economia i Empresa