venerdì, Settembre 18

En España los catalanes claman: ¡Escucha, Europa! Esta ha sido la semana de la huída de un rey ladrón y de la publicación de las explicaciones de Puigdemont, el Presidente catalán en el exilio

0

Algunos gobiernos europeos han recomendado a sus ciudadanos no viajar a Cataluña debido a algunos rebrotes del Covid-19. En realidad, el número de casos no es particularmente preocupante, simplemente es proporcional al número de test PCR que se realizan entre la población, y ahora se hacen más que en primavera. Afortunadamente, la mayoría de casos positivos son asintomáticos o leves.
La preocupación, pues, está más relacionada con el tipo de comunicación alarmista que durante varias semanas ha hecho el Gobierno de Cataluña, con la intención de evitar el relajamiento de las medidas preventivas, que con una nueva oleada de la pandemia. Este sesgo comunicativo ya se ha enmendado desde el nombramiento de Josep Maria Arginom como nuevo secretario de Salud Pública.
Ahora mismo, lo que es realmente alarmante en Cataluña y en España es la afectacióneconómica, con una caída de la actividad económica prevista para este año superior al 20% del PIB y un endeudamiento que pone al Estado español al borde de la quiebra.

Para los catalanes hay otra cuestión más exasperante que el Covid19: la absoluta ceguera del Estado español, que, con tal de defender su idea de unidad de la patria, ha rasgado todas las costuras del estado de derecho, ha incumplido leyes, ha admitido sin cuestionar falsos testimonios, ha permitido a los jueces del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional prevaricar descaradamente, y ha forzado la prisión incondicional para los separatistas catalanes, vulnerando las normas del sistema penitenciario.

Ahora mismo, España tiene dos problemas gravísimos: la corrupción flagrante y acreditada de los titulares de la Monarquía y el anhelo irreprimible de más de dos millones de catalanes que aspiran, por encima de todo, a dejar de ser súbditos españoles -de hecho, ya no se sienten como tales.
¿Cómo reaccionan los medios de comunicación y los partidos políticos representantes de la mayoría de los españoles frente a esta grave situación? Pues defendiendo la Monarquía a capa y espada, obviando los enormes fraudes crematísticos del Rey Juan Carlos y su familia, y negándose a dialogar o hacer cualquier propuesta política para intentar hallar una solución al conflicto territorial.

A los poderes fácticos españoles les horroriza la posibilidad que el rechazo a la Monarquía sea el preludio de un proceso constituyente favorable a la implantación de la República Catalana. Sin embargo, la unidad que ellos pretenden y predican no tiene nada que ver con la armonía: es una unidad impuesta, de hecho, manu militari.

Esta semana ha coincidido la ominosa huída del Borbón, ladrón de guante blanco, con la publicación de un libro fundamental, escrito por Carles Puigdemont, el presidente catalán en el exilio. Puigdemont es un hombre honesto, de una pieza, demócrata hasta el tuétano, pacifista, dialogante, socialmente sensible e intelectualmente privilegiado.
Su libro (‘Me explico: De la investidura al exilio’) explica con sinceridad no exenta de autocrítica los hechos que le llevaron de ser el respetado alcalde de Girona a ser el Presidente exiliado: las circunstancias políticas le convirtieron en el líder que muchos catalanes soñaban para llevar a cabo su anhelo de forjar un estado independiente, libre, próspero y socialmente avanzado.
La coherencia del personaje con sus ideas le han convertido en el hombre más odiado, perseguido y calumniado por la prensa española. El Presidente del Gobierno español, en campaña electoral, llegó a prometer que traería Puigdemont a España como fuese; solo faltaba añadir ‘vivo o muerto’. Promesa que solo sería posible cumplir mediante un secuestro, o violando la separación de poderes para exigir una extradición que, hasta el presente, los tribunales de diversos países de la Unión Europea han denegado.

Los independentistas catalanes, y Puigdemont al frente, no van contra nadie, no quieren privilegios, no son egoístas. Quieren librarse de un Estado que pisa las minorías nacionales, les niega un trato fiscal justo, que menosprecia su lengua y no respeta los derechos humanos ni el derecho a un juicio justo. Un Estado que, lejos de querer resolver los problemas civilizadamente, parece inspirado en las frases grandilocuentes de Pedro Calderón de la Barca, aquél que escribía «Al Rey daré mi hacienda y mi vida, pero el honor es patrimonio del alma».

Con la crisis económica derivada de la pandemia, la necesidad de cooperar y dialogar son más urgentes que nunca. Pero para dialogar hay que escuchar, y no hay peor sordo que el que no quiere oír. Por eso, frustrados ante la sordera española, los catalanes, y a su frente, Puigdemont, claman: ¡Escucha,Europa!

L’informazione che non paghi per avere, qualcuno paga perché Ti venga data.

Hai mai trovato qualcuno che ti paga la retta dell’asilo di tuo figlio? O le bollette di gas, luce, telefono? Io no. Chiediti perché c’è, invece, chi ti paga il costo di produzione dell'Informazione che consumi.

Un’informazione che altri pagano perché ti venga data: non è sotto il Tuo controllo, è potenzialmente inquinata, non è tracciata, non è garantita, e, alla fine, non è Informazione, è pubblicità o, peggio, imbonimento.

L’Informazione deve tornare sotto il controllo del Lettore.
Pagare il costo di produzione dell’informazione è un Tuo diritto.
"L’Indro" vuole che il Lettore si riappropri del diritto di conoscere, del diritto all’informazione, del diritto di pagare l’informazione che consuma.

Pagare il costo di produzione dell’informazione, dobbiamo esserne consapevoli, è un diritto. E’ il solo modo per accedere a informazione di qualità e al controllo diretto della qualità che ci entra dentro.

In molti ti chiedono di donare per sostenerli.

Noi no.

Non ti chiediamo di donare, ti chiediamo di pretendere che i giornalisti di questa testata siano al Tuo servizio, che ti servano Informazione.

Se, come noi, credi che l’informazione che consumiamo è alla base della salute del nostro futuro, allora entra.

Entra nel club L'Indro con la nostra Membership

Commenti

Condividi.

Sull'autore

Docente della Universitat de Vic, Departament d'Economia i Empresa