domenica, Dicembre 8

Cataluña: La justicia española decapita al independentismo El independentismo comienza una búsqueda a la desesperada de alguien que consiga ser por fin investido y que dé así algo de liderazgo al bloque.

0

El Expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont (Junts per Catalunya, JxC), pasa su primera noche en el calabozo en Alemania. El político, de vuelta de un viaje a Finlandia, había sido seguido en un elaborado plan, orquestado por el Servicio Secreto español para conseguir que fuera atrapado en Alemania tras reactivar la euroorden contra él cursada. El arresto ha provocado ayer por la noche una reacción popular bastante grande en las calles de Barcelona.

¿Por qué ahora? Bélgica, el país elegido por el Expresident para su ‘exilio’ lo ha sido principalmente porque no contempla en su código penal el delito de Rebelión, además de ser uno de los países euopeos en que la extradición es más complicada. Alemania, en cambio, es mucho más adecuada para la justicia española.

Tras el ingreso en prisión de gran parte de los líderes investigados el viernes pasado, solo un día después de la apresurada y fallida candidatura a la Presidencia de Jordi Turull, y antes de que se realice la segunda votación, la detención del líder político llega en el peor momento posible, como guinda para un fin de semana desastroso que deja del todo descabezado al movimiento.

El independentismo comienza una búsqueda a la desesperada de alguien que consiga ser por fin investido y que dé así algo de liderazgo al bloque. Por el momento, son tantos los líderes caídos que no hay nadie que se pueda perfilar. Como han podido observar, el juez Pablo Llarena se ha propuesto evitar que cualquiera de los juzgados continúe participando de las instituciones, por considerar que el ‘golpe de estado’ no ha terminado todavía. El juez, como hemos visto ya en bastantes ocasiones, utiliza su autoridad de manera muy agresiva, restringiendo la libertad de circulación e impidiendo a los imputados, muchos de ellos cargos electos, ejercer sus derechos y deberes políticos.

Por esta razón, resulta improbable que los consellers que aún se mantienen ‘en el exilio’ –Clara Ponsatí en Escocia, Meritxell Serret, Toni Comín y Lluis Puig en Bélgica- sean opción viable para ejercer el liderazgo político del bloque independentista. El papel de los exconsellers, que tenía sentido apoyando a Puigdemont, queda ahora en entredicho. Su única aportación posible será en la ayuda a mantener la llamada ‘internacionalización del conflicto’.

Esta internacionalización no va tan bien como desearían. gestos han sido tímidos en toda Europa durante estos meses. En general, el interés internacional en el conflicto ha sido muy grande, pero en la mayoría de países se ha seguido con, eso, interés, sin ponerse de ningún lado. Incluso la que podría calificarse de ‘gran victoria’ de la imagen internacional del procés, las cargas policiales del 1-O, promovieron importantes críticas a la actuación del gobierno central, pero eso no ayuda a legitimar en sí el proyecto.

Las muestras más sonadas de apoyo han sido, obviamente, de las regiones independentistas de otros países europeos. Sin duda, la más destacada ha sido la mitad flamenca de Bélgica, que se ha volcado con el procés, especialmente desde la llegada de Puigdemont y sus consejeros.

En el caso de Escocia, la otra gran región independentista dentro de la UE, las muestras de apoyo no han pasado de guiños, como el de la cabecera The National sobre el 1-O,, pero a la hora de brindar apoyo institucional, la Ministra Principal Nicola Surgeon ha hecho mutis por el foro. Con la llegada a la región britanica de Ponsatí para recuperar su puesto de profesora en la Universidad de St. Andrews, se ha visto obligada pronunciarse directamente a favor de la autodeterminación de Cataluña, pero siempre respetando la independencia de la justicia y el trabajo de la policía de su país.

¿Quién puede perfilarse para dirigir esta nueva etapa? Descartadas estas opciones, las propuestas son escasas y el tiempo apremia a los independentistas. Las antiguas divisiones entre Junts per Catalunya (JxC) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC),, que hasta hace 2 semanas han empantanado la formación de gobierno, han desaparecido repentinamente, y, ahora los dos partidos deben trabajar conjuntamente para llegar a un gobierno antes de que pasen 2 meses desde la sesión de investidura del jueves pasado, tras lo cual el Parlament se disolverá y convocarán elecciones.

La única posibilidad parece ser Elsa Artadi, portavoz del grupo parlamentario JxC, y que hace 6 meses apenas era conocida, pertenece al círculo más cercano de Puigdemont. De momento Artadi Artadi propone volver al principio para seguir por el camino del medio: cambiar la ley para investir a Puigdemont a distancia y arrestado.

Aún así: lo dicho, la verosimilitud de esta opción parece muy limitada. Parece más bien que el papel del antiguo gobierno haya por fin por concluido y no quede otra que iniciar una nueva etapa, abandonando la postura hasta ahora tomada de ‘jugar’ a la ‘media legitimidad’, puesta en marcha desde el referéndum 1-O: esto es, evitar romper la legalidad de Madrid mientras se hacen guiños a una supuesta legitimidad democrática (investir a Puigdemont ‘en el exilio’, a Sánchez en prisión o a Turull imputado).

Lo extrema que la situación se ha vuelto en los últimos días ha abierto otra puerta, antes más incierta: dudas y muestras de solidaridad entre los partidos más blandos fuera del bloque independentista. Mientras PP y Cs se mantienen implacables en su discurso, PSC (PSOE) parece dubitativo, y En Comù, marca regional de PODEMOS, apoya abiertamente a los ‘presos politicos’ y propone la formación de un gobierno de concentración entre las izquierdas independentistas –ERC y CUP- y las no independentistas –En Comù y PSC- pero niega cualquier apoyo a un gobierno del que participe JxC, heredera de la derecha tradicional de la burguesía catalana representada por la antigua Convergència i Uniò (CiU).

Por enésima vez vemos cómo es la justicia española la que marca los tiempos políticos en el asunto catalán. ¿Dónde está Mariano Rajoy? Ni está, ni se le espera. La incapacidad del Gobierno español para resolver este problema de manera política está extenuando a los tribunales y llevando a la ruptura de la paz social en la región, que cada vez se aproxima más a un punto de no retorno. Mientras esto continúe así, la situación del bloque independentista continuará cayendo al mismo ritmo que aumenta su legitimación ante la opinión pública en Cataluña, así como de amplios sectores más moderados en el resto de España y de Europa.

Nada cambia en sustancia, otro paso incierto más en la cuestión catalana.

L’informazione che non paghi per avere, qualcuno paga perché Ti venga data.

Hai mai trovato qualcuno che ti paga la retta dell’asilo di tuo figlio? O le bollette di gas, luce, telefono? Io no. Chiediti perché c’è, invece, chi ti paga il costo di produzione dell'Informazione che consumi.

Un’informazione che altri pagano perché ti venga data: non è sotto il Tuo controllo, è potenzialmente inquinata, non è tracciata, non è garantita, e, alla fine, non è Informazione, è pubblicità o, peggio, imbonimento.

L’Informazione deve tornare sotto il controllo del Lettore.
Pagare il costo di produzione dell’informazione è un Tuo diritto.
"L’Indro" vuole che il Lettore si riappropri del diritto di conoscere, del diritto all’informazione, del diritto di pagare l’informazione che consuma.

Pagare il costo di produzione dell’informazione, dobbiamo esserne consapevoli, è un diritto. E’ il solo modo per accedere a informazione di qualità e al controllo diretto della qualità che ci entra dentro.

In molti ti chiedono di donare per sostenerli.

Noi no.

Non ti chiediamo di donare, ti chiediamo di pretendere che i giornalisti di questa testata siano al Tuo servizio, che ti servano Informazione.

Se, come noi, credi che l’informazione che consumiamo è alla base della salute del nostro futuro, allora entra.

Entra nel club L'Indro con la nostra Membership

Commenti

Condividi.

Sull'autore